Desde los siglos anteriores a cristo, los humanos han estudiado el porqué pensamos y somos lo que somos. En busca de respuesta a estas interrogantes, los avances científicos son más que evidentes, pero, donde nos encontramos realmente?.

Aristóteles fue uno de los primeros filósofos en responder alguna de estas interrogantes, con el descubrimiento de cómo el cerebro humano realiza varias de sus funciones. Aunque este descubrimiento no sería relevante para la inteligencia artificial pues, la tecnología no aparecería hasta varios siglos después.

Por su lado, Ctsebio de alejandría fue el primero en crear una máquina autocontrolada, la denominada “Bomba neumática”, esta podía regular el flujo de agua, pero, esta máquina sólo utilizaba los conocimientos de Geometría para funcionar. A lo largo de los siglos posteriores, algunos científicos utilizaron estos conocimientos para la creación de sus máquinas como Blaise Pascal, cuya máquina calculadora funcionaba a través de engranajes.

Ahora bien, el gran salto lo daría el matemático inglés Alan Turing, quien con su ingenio logró crear una máquina capaz de fusionar algoritmos computacionales con la mecánica, creando así la máquina de Turing, capaz de acortar la segunda guerra mundial, descifrando los códigos encriptados enviados por los alemanes y japoneses, y  de la cual derivaron los sistemas Turing-completo, entre los cuales se encuentra la primera computadora de la historia, la Zuse Z1.

En 1959 John McCarthy fue el primero en adoptar el término inteligencia artificial, quien la definió como “La ciencia y el ingenio de hacer máquinas inteligentes”. La inteligencia artificial se clasifica en cuatro tipos:

 

  • Sistemas que actúan como un ser humano

 

Estos sistemas están programados para realizar funciones que pueden simular nuestro comportamiento, un ejemplo podría ser un brazo robótico, estos son básicos y no pueden salirse de su programación.

 

  • Sistemas que piensan como un ser humano

 

Estos sistemas son más sofisticados, permitiendo a la investigación científica funcionar de una manera más eficiente, utilizando herramientas como supercomputadoras que pueden realizar cálculos que para un ser humano sería prácticamente imposible. El más potente a la fecha es Summit , ensamblado en 2019 por IBM para el gobierno Norteamericano.

 

  • Sistemas que piensan racionalmente (Imitan el procesamiento lógico de las personas)

 

Estos sistemas son más sofisticados, y a simple vista parecería que pueden entender por completo el racionamiento humano, a tal medida que son capaces de sostener una conversación. Algunos ejemplos podrían ser los asistentes virtuales como Siri o Google Assistant así como la robot sophia.

  • Sistemas que actúan racionalmente

Estos sistemas no necesitan simular el intelecto humano para funcionar pues estos van más allá ampliando incluso la capacidad humana. Algunos ejemplos que se han popularizado recientemente son los brazos biónicos, capaces de recibir órdenes del cerebro a través de impulsos.

A su vez, el estudio de la inteligencia artificial se divide en dos:

  • Convencional: Estudio del comportamiento humano
  • Computacional: Aprendizaje interactivo

Este último es el más importante, pues, este combina el potencial de cálculo de los ordenadores actuales con los avances en materia de software para crear “Neuronas Artificiales”, las cuales, al igual que las neuronas de nuestro cerebro son entrenadas para aprender, a través de la técnica de prueba y error, esta técnica deriva de la famosa frase de Thomas Edison: «No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla».

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